Cinismo
Meses atrás, pasé días en los que me perdía en mis pensamientos, eran mañanas, tardes, noches, madrugadas dándole vuelta a un pensamiento para darle solución al problema que me planteaba y sólo conseguía atormentarme. Fueron esos días en los que me volví volátil y causé mucho daño a los que me rodeaban.
Cuando esos días pasaron y mi volatilidad se convirtió en indiferencia, mi cuerpo dejó de tener sensaciones y mi corazón dejó de tener sentimientos. Fue extraño no sentir nada, ni un abrazo sin condiciones pudo remediar esto. Comparo el sinsabor de esta experiencia con la muerte, aunque no puedo evitar ahora sentirme más vivo que nunca. ¿Es extraño? Quizás sí, pero es algo que no puedo evitar y a veces lo disfruto. El cinismo que sale por mis poros y que desborda mi mirada solo ocultan un sin fin de emociones atrapadas esperando para salir.
Descubrí que la bóveda donde están encerrados esos sentimientos no tiene puerta ni ningún acceso que permita su entrada y ni salida. En algún momento, quizás, no lo recuerdo ahora, creo que fui yo quien los encerró en ese lugar, puede que me volví a la mano de obra desquiciada y miserable o fue alguien que quiso asesinarlos allí. Por ahora lo único que sé es que están allí vivos, lo sé porque puedo oírlos gritar.
Tengo dos teorías que me hacen dudar de la procedencia de este crimen, pues sufro problemas de falta de memoria cuando una situación me parece tan anormal. Una de las teorías que me planteo es que alguien no quería verme sufrir tanto que me durmió, apago mi conciencia un buen tiempo, me dejo hacer todo lo que yo quería y me dejó allí sin saber quién soy, sin emociones y sinsabores que me hicieran gozar lo bonito de sufrir. La teoría alterna es que yo mismo, haciéndome el fuerte me hice culpable de este crimen.
Para deducir este acontecimiento recurro al recuerdo. Tengo en mi memoria pocas escenas que me dan pistas acerca de lo que realmente ocurrió, una de ellas es un pensamiento: “Estoy cansado de ocultar lo que soy y lo que quiero ser. Estoy cansado de ser hipócrita. Solo quiero ser feliz, amar y ser amado”. Ahora que te cuento esto, amigo mío, esta evidencia sólo apunta a mi culpabilidad pero tengo guardada otras de las escenas que quizá aclaren un poco más esta afirmación: Alguien obligándome de forma amable a hacer cosas que yo no quería y no podía rechazarme porque me tenía en chantaje. Otra memoria que tengo es el rechazo de aquella bella dama que un día me dijo que me quería y al otro me dijo que alguien más ocupaba su corazón, ¿es decir que al principio me mentía? Distinta escena en donde una doncella que esperaba sus años mozos me tomo de la mano para decirme que esperara por ella, lo hice, esperé varios años y cuando volví para tenerla ya era la reina de un pueblo al que yo no tenía permitido el acceso. El último recuerdo que me queda es el de un amigo que me tendió la mano para verme feliz, disfruté muchos momentos agradables con él, hacía todo por verme sonreír, al fin creí haber encontrado a alguien con quien compartir mis penas y que él pudiera compartir las suyas, nos ayudaríamos el uno al otro, lo llegué a querer hasta que me confesó que me amaba, fue todo muy rápido, sus emociones fueron muy intensas y veloces, fue allí cuando se derrumbó mi mundo, yo no le correspondía, la amistad se destruyó, ya no tendría más un amigo. Quizá pude llegar a amarlo, eso no lo sé, no me dio tiempo de pensar en todo eso y él me exigía que fuera a su ritmo, a su misma velocidad, obviamente no pude.
Paralelo a todos esos recuerdos que tengo, alguien más me estaba hablando, me decía que todo lo que yo estaba haciendo y sintiendo estaba mal, todo estaba mal, nunca pude entender el porqué, me decía que cambiara el rumbo, que cambiara de camino, que su camino era el mejor, que no confiara mi felicidad a alguien, que dejara de buscar, que trabaje duro por subir por su camino empinado, que mi vida no es mi vida y que cuando muera todo lo que hice por andar en su camino habrá valido la pena y que todo lo que pudiese haber hecho para no andar por él me llevaría a la condena. Es decir, que yo ya estaba sentenciado. Él aun insiste en decirme que tengo tiempo… que se me está agotando.
Sus palabras aunque hirientes me parecían deliciosas, me condenaban pero las disfrutaba, me herían pero me sanaban… Ahora solo estoy confundido y pensando en una cosa; ¿Fui o no fui el culpable de quedarme sin sentimientos y sin emociones?
La verdad aun sospecho si habré sido yo el culpable, sospecho aún si los acontecimientos me llevaron a manchar mi vestidura de inocencia. Tengo por más certero que alguien me cegó, me tropecé con todas estas emociones haciéndolas caer a la bóveda que tenía guardada para encerrar otras cosas, y luego ese alguien selló la bóveda, me culpó de los acontecimientos y no dejó rastro ni pista de quién pudo haber sido.
Por ahora no estoy seguro de querer recuperarlos, la verdad ya ni me importan. Ya no tengo miedo o ansiedad, el amor ya no me hace sufrir, la tristeza ya no me invade, la felicidad ya no me engaña, la ira dejó de aparecer repentinamente. Por ahora sólo soy un espectador que ve cómo las personas desbordan sus sentimientos por mi causa y yo soy su asesino, (al menos eso es lo que ellos alegan). No me siento culpable de nada de lo que ellos me culpan, y es que ya no puedo sentir nada por alguien, creo que tendré que andar como un idiota con un cartel en mi pecho que diga "cuidado con el cínico que hay aquí dentro" para evitar ver a esos pendejos sufrir por alguien que no lo vale.
Solo para fines informativos puedo contarte, amigo mío, que de vez en cuando Cinismo invita a su amigo Egoísmo a pasar un rato con él. Este amigo es el hijo que Soledad tuvo cuando Burla y Desilusión la violaron aquel día oscuro de abril, ella todavía esta confundida del porqué le hicieron esto. Estos amigos hacen y deshacen en la ciudad a su parecer y no les importa lo que la multitud opine al respecto.
Confieso que a veces, solo a veces me siento culpable de lo malo que pudiese llegar a ser, pero luego recuerdo todas las cosas que tuve que pasar para disfrutar de la Soledad, la observo y se me pasa ese sentimiento de culpabilidad… Por ahora solo me quedaré expectante a ver qué acontecimientos ocurren mientras decido si quiero adentrarme en la misión de destruir la bóveda que guarda mis sentimientos y emociones para dejarlos libres o no.

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